Silencios Públicos, muertes privadas (1), (2) 

“Hace 3 años que aborté, y no me arrepiento. Ahora, si me quedaría embarazada, lo tendría, pero hace tres años no era mi proyecto de vida.La decisión no fue fácil. Me sentí sola, desesperada, abandonada, asustada… muy asustada. Tenía los mitos y prejuicios en mi cabeza, pensaba que era una asesina,  una mala mujer que no tenía corazón. Ahora sé que no es así, que no estoy sola, que es mi derecho, mi decisión, pero ¿Cuántas mujeres no se siente, desamparadas y desesperadas?”Si les pudiera decir algo, lo que sería es que no están solas, que habemos muchas que hemos decidido abortar por diferentes razones y no por eso somos monstruos o malas mujeres…. No tengan miedo…”

Ana.

 “A lo largo de la historia las mujeres de todo el mundo han recurrido a diferentes prácticas abortivas para terminar embarazos no deseados. A pesar de ello, el aborto continúa siendo un tema prohibido, estigmatizado y a menudo ocultado, especialmente en países donde está penalizado. Cuando no hay servicios de aborto seguros disponibles, las mujeres se realizan abortos en condiciones de riesgo, generalmente con consecuencias nefastas, tanto para ellas como para sus familias y comunidades”.(3)

Se calcula que 68.000 mujeres mueren cada año en el mundo por abortos inseguros, siendo el 13% de las muertes maternas a nivel mundial.

Cada seis minutos una mujer muere por consecuencia de un aborto inseguro.

Se cree que un embarazo no deseado en estos tiempos “modernos” es una irresponsabilidad; ¿se puede creer lo mismo después de saber que  menos del 5% de la población empobrecida tiene acceso a métodos anticonceptivos modernos, incluyendo el condón? ¿O después de enterarse que en América Latina cada dos minutos y medios, una mujer es violada?

América Latina registra la tasa más alta de abortos inseguros en el mundo: 33 por cada 1000 mujeres entre los 15 a 44 años; es decir 5.000.000 de mujeres se someten anualmente a abortos ilegales, de las cuales 3.700 mueren, lo que representa el 17% de las muertes maternas en la Región.

El 52% de los embarazos que ocurren en América Latina no son planificados, por la falta de uso de métodos anticonceptivos, porque los métodos anticonceptivos han fallado o porque las mujeres han sido violadas.(4)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la salud como un completo estado de bienestar, físico, mental y social, y no solo como la ausencia de enfermedad; bajo este concepto, desde 1967 la OMS reconoce la importancia que tiene el aborto como problema de salud pública en países como el Ecuador donde es ilegal y está penalizado, dado que la interrupción del embarazo de manera insegura puede terminar en muerte o complicaciones serias para las mujeres.  

Antes del siglo XVIII, el aborto estaba permitido en casi todo el mundo, incluso los romanos le atribuían a la mujer el derecho a decidir ella sola sobre si practicarse un aborto o no, ya que consideraban que el “producto” era parte de la mujer y que ella era quien debía decidir si tenerlo o no.

Pero, debido a la expansión del catolicismo en el mundo Occidental, el aborto fue duramente condenado.

La postura de la Iglesia Católica es clara. “la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de su concepción”.

Para los grupos Pro-vida, el aborto es “la terminación inducida del embarazo, asesinando a un bebé que no puede defenderse”

Las mujeres, con la experiencia vivida, le decimos a La Iglesia que al fin de cuentas ella, la Iglesia, no va a ser quien cuide los hijos e hijas que tengamos; en la mayoría de casos los padres tampoco lo harán, por tanto la decisión final es nuestra.

¿Y qué hay del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo? Nadie obliga a las mujeres a abortar si no están de acuerdo, pero ¿por qué obligar a quienes no participan de sus creencias a obedecerlas?
¿Será la despenalización del aborto la defensa de la vida, o por el contrario, el ejercicio de los que siempre han tenido el poder, en contra de la mayoría de la población?


Muchas son las razones para que la mujeres abortemos, la decisión no es sencilla ni fácil, pues conlleva una serie de culpas y mitos, producto de esta sociedad patriarcal que condena a las mujeres.  
Si nos ponemos a pensar todo lo que se dicen en torno el aborto, terminamos por sentirnos culpable, asesinas, malas mujeres, porque desde siempre nos han enseñado que las mujeres nacimos para la maternidad, para el cuidado de la “familia”, para la abnegación, para parir con dolor y llevar una vida de sufrimiento. Cuando vamos descubriendo que tenemos opciones, que podemos tener un proyecto de vida que sobrepase la maternidad, el hogar, la familia, es cuando nos condenan, culpabilizan y castigan, no solo penal sino socialmente.  

Creemos que es indispensable proteger y garantizar la vida humana, pero primero la que está hecha, la que tiene proyectos, sueños, es decir, la de las mujeres.

Mientras los sectores conservadores se oponen y penalizan al aborto, las mujeres estamos muriendo por abortos mal practicados; pero sobretodo, las mujeres estamos muriendo por políticas injustas. Miles de mujeres siguen practicándose abortos y muriendo, cuando esto podría evitarse.

El aborto es una práctica común, con la diferencia de que quienes cuentan con recursos económicos acuden a hospitales privados a atenderse con profesionales (que no las denuncian ni les niegan el procedimiento), mientras quienes no tienen el dinero suficiente corren el riesgo de perder la vida por complicaciones derivadas de la automedicación, o en consultorios clandestinos que son, a todas luces, un problema de salud pública.  

“Defendemos el derecho, alimentamos el acceso y apoyamos la disminución de la necesidad”. Estamos a favor de que se disminuya la necesidad de hacer abortos.

Nadie quiere promover el aborto, pero tampoco queremos maternidades obligatorias, queremos embarazos felices, planificados, deseados.  Por nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, porque nuestras voces sean respetadas.

 Para que nunca más una mujer muera o sufra graves complicaciones como  consecuencia de abortos clandestinos, ¡ABORTO LEGAL Y SEGURO PARA TODAS!

 Nadia Ribadeneira González (Ecuador)

Miembra de la Youth Coalition.Miembra de la Coalición por la Despenalización del Aborto en

 

[1] Título tomado del libro con el mismo nombre “Silencios públicos, muertes privadas”, Bermúdez, 1998.

[2] Este texto fue escrito para el 28 de Septiembre de 2007, día de la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe, y fue firmado por la Coalición Ecuatoriana por la Despenalización del Aborto.

[3] Párrafo tomado del CD-Room “Improving Acces to Safe Abortion”, Ipas-,FCI, 2005.

[4] Datos tomados de la OMS, 2005.

Anuncios